Capítulo 7
Primero de todo, quería disculparme con todas vosotras después de tantos meses sin actualizar. Este verano ha sido muy intenso, y han pasado demasiadas cosas, tanto buenas como malas. Y aún así, en octubre, he seguido experimentando esas mismas cosas. He entrado en la Universidad y la carrera parece alucinante desde donde la estoy viendo. Y voy conociendo a gente y, Dios, me encanta. Ese es el aspecto bueno. Pero han habido aspectos malos, y siguen existiendo, pero poco a poco me estoy deshaciendo de ellos. Es por ese motivo que me he sentido completamente bloqueada a la hora de seguir adelante con según que proyectos y me he centrado en otros. De alguna manera, me era imposible escribir -lo cual era estúpido porque en realidad es lo único que me alivia- pero es que era incapaz de subir... nada.
No prometo subir todos los días. Tal vez una vez a la semana como en verano. O cada dos. Comienzan a lloverme trabajos y cosas así. Pero que sepáis que estoy inspirada y motivada para retomar la historia.
Gracias por vuestra paciencia.
-Cris.
Capítulo 7.
Harry y Bryan continuaban en la casa. Se habían quedado desayunando de los cereales que quedaban mientras veían la televisión. En este caso, veían Bob Esponja. (Porque nunca se es demasiado adulto para ver Bob Esponja, claro.)
-¿Piensas que volverán a liarse? -Preguntó Bryan, curioso-. La chica es mona y Joe pierde la cabeza por ella.
-Ya no es que pierda la cabeza por ella o no..., es que vuelve a tenerle ganas -suspiró y se metió una cucharada de cereales en la boca-. ¿Qué edad tiene ella ahora?
-Joe me ha dicho que cumple los dieciocho en septiembre.
-¿O sea que se la tiró cuando tenía dieciséis? Joder macho, qué valor -Bryan abrió los ojos, sorprendido-. Yo no habría sido capaz. Pero mira la cara de niña que tiene ahora..., con dieciséis debía ser aún más niña.
-Lo sé -asintió con la cabeza-. Yo tengo la certeza de que está enamorado pero no nos lo admitirá en la vida.
-Hombre, es un poco heavy... yo tampoco sería capaz de decir que me mola mi prima, la cual me tiré cuando ella tenía dieciséis años.
-Podrías dejar de ser tan bestia -Harry le miró y suspiró-. No le “mola”, él la quiere; y tampoco se la “tiró”, simplemente...
-¿Me vas a decir que hicieron el amor? No me jodas, Harry. ¿Le has escuchado cuando explicaba lo que ocurrió? Sí, había un ápice de amor... pero todo el resto era lujuria.
-¿Y qué? El ápice de amor estaba ahí. Debería tener algo de protagonismo.
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-¿Qué va a pasar? -Denise miró a Margaret con una expresión de miedo. Era una noticia que no se esperaba por más que le diera vueltas-. ¿Por qué reclama ahora?
-No estoy segura, Denise -negó con la cabeza-. Pero Jeremy y yo tenemos que ir porque no puede estar pasando esto justo ahora.
-¿Se lo habéis dicho?
-No. Será mejor que no. Con la excusa de que no está, es mejor que vayamos y no sepa nada. Procura que tu hijo tampoco se entere, Denise, por favor.
-Descuida. No diré nada.
Margaret, asustada, le agarró de la mano, aguantándose las ganas de llorar.
-No pueden quitármela ahora, Denise -titubeó-. Ha estado con nosotros desde el principio, no pueden... no...
-No va a pasar nada, Maggie. Te lo prometo.
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Tras el desayuno, Joe y Noa decidieron dar una vuelta por el centro de Nueva York. Tal vez luego, incluso, se marcharían a comer juntos. Había demasiadas cosas de las que hablar.
-Nick lo sabe -soltó Noa, sin poder evitarlo.
El contexto estaba claro.
-¿Se lo contaste?
-Lo sabe todo. Absolutamente todo. Sabe lo que he sentido por ti desde el principio. Es más, él me animó.
-¿Que Nick, QUÉ?
Noa no pudo evitarlo así que se echó a reír. Tal vez no era lo adecuado por la tensión que se respiraba en el ambiente, pero tuvo que reírse.
-A él le daba absolutamente igual mientras no la cagásemos. Qué poco conoces a tu hermano, Joe -asintió con la cabeza-. Lo ha sabido todo desde el principio.
* * *
Septiembre, 2009.
Después de los cumpleaños de Nick y de Noa, ella decidió que tenía que hacerle una confesión. Algo que había pasado el mes pasado y que Nick debería saber.
Le invitó a casa una tarde después de las clases y ambos se sentaron sobre la cama de Noa con las piernas cruzadas, jugando a cartas mientras comenzaban a hablar.
-Hay algo que quiero decirte, Nick.
-Dispara.
Le miró a los ojos, sonriente. Entonces no hizo falta nada más. Nick enseguida supo a qué se debía tal emoción en sus ojos, el hecho de que se mordiera los labios con un sonrisa que iluminaba todo su rostro.
-No me lo puedo creer..., ¿vas en serio?
-Te lo juro.
-¡¿En la fiesta?! ¡¿Cuándo?!
-Mmmm, todo es un poco confuso para mí...
-¿Estaba borracho? No digo que tenga que estar borracho para que os acostéis juntos pero..., ¡yo que sé! Nunca se sabe.
-No, estaba más que sobrio. Me dijo que me quería. ¿Antes o después?
-Antes y después.
-Entonces la cosa cambia. ¿no?
-Mucho.
-¿Has hablado con él desde entonces?
Negó con la cabeza.
-De momento no..., tampoco es que él se haya molestado en llamarme.
-Ya lo hará, ya... -Nick asintió-. Y si no, que le den. Tú al menos te lo has pasado bien.
-Pero es que yo le quiero -frunció el ceño-. Y él me dijo que también me quería.
Nick exhaló un suspiro y levantó la mirada para observar a Noa. Tenía la mirada triste, apagada, lo que le hacía saber que ella le echaba mucho, muchísimo de menos.
-Hablaré con él.
Aunque debería estar totalmente en contra de todo lo que estaba pasando, Nick tenía una filosofía diferente de las cosas. Pensaba que, si salía bien, ya tendrían a muchas personas detrás, intentando impedir la relación o algo así. Nick podía ser aquella persona que fuera un amigo fiel, el apoyo que necesitan.
Si sale bien, claro.
Noa le abrazó con fuerza y apoyó su cabeza en el hombro. La apretó contra él, abrazándola con la misma intensidad, y sonrió mientras acariciaba su pelo.
-Todo saldrá bien.
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-¿Qué quieres ahora, Nick? -Un Joe recién instalado en Columbia, se paseó por los pasillos de su apartamento vacío, sin esos compañeros de piso tan alborotadores-. Ya sé que me echas de menos, tío, pero... ¿llamarme? Existe el Skype y es gratis.
-Déjate de chorradas, ¿quieres? Estoy haciendo de mensajero. Y, ¿qué más me da? No soy tan rácano como tú, no me importa mucho gastarme unos centavos en mi hermano.
-¿Mensajero? ¿Qué quieres contarme? -Frunció el ceño, extrañado y se sentó a la espera de una respuesta.
-Es Noa.
Creyó que el mundo se derrumbaba a sus pies tan sólo con escuchar su nombre. Noa. El nombre en sí era dulce y le recordaba todo lo ocurrido hace un mes. Su voz rota por los jadeos aún retumbaba en sus tímpanos y revivía cada noche en sus sueños más húmedos.
-¿Está bien? ¿Le ha pasado algo?
-Te echa de menos. Y seguro que tú también. No estaría mal que la llamaras. Siempre has estado ahí en sus buenos y malos momentos, y me da que te necesita ahora más que nunca.
-¿Por qué? ¿Le ha ocurrido algo malo? ¿Está bien? ¿Está enferma? -Sus palabras se atropellaban las unas a las otras, se empujaban por la rapidez y la tensión que tenía Joe en el cuerpo.
-Para el carro, Joe. Noa está bien. Sencillamente te echa de menos y actúa raro. Está un poco apagada, ¿sabes? Creo que no estaría mal que le enviases un mensaje o la llamases. Me apetece verla sonreír un rato.
-Vale, vale. Ahora la llamo. Besos para mamá y papá.
-Más te vale. No seas garrulo.
Cuando Nick colgó, Joe se quedó parado mientras miraba su teléfono móvil. ¿Debía llamarla? ¿Enviarle un mensaje? ¿Ambas cosas? No sabía cómo iba a sentirse en cuanto lo hiciera. No sabía, ni tan siquiera, cómo se sentía. Estaba claro que la quería; no había chica más adorable, más increíble, más dulce, más bonita e inteligente que ella. Y ella le quería también. ¿Por qué no se van juntos a algún lugar y viven su vida a su manera? Nadie tiene porqué enterarse.
Pero no. Joe era lo suficientemente cobarde como para hacer eso. De hecho, aunque él lo quisiera, tenía la sensación de que Noa saldría corriendo, de que se cansaría de él. Ni tan siquiera él creía que valía la pena salir del país consigo mismo.
Marcó el número de Noa y esperó a que hiciera llamada. Noa, sin embargo, no lo cogió.
-¡Hola! ¡Soy Noa! -Era la voz de su contestador, tan agridulce que se le antojaba en ese momento-. ¡Y yo soy Joe! Y acabas de llamar a Noa, pero no está disponible -a lo lejos, podía escuchar a Noa quejarse y decir algo como “¡Joe! ¡Es mi contestador!”-. Si eres un chico que está interesado, ¿por qué no me llamas a mí? Te daré razones para alejarte de mi prima. Si eres una amiga, ¡ya lo sabes! Noa no está disponible. Y si eres otra persona... bueno, más te vale que el mensaje sea bonito.
Rió por lo bajo. Recordaba ese momento en el que grabaron aquel mensaje del contestador. Suspiró antes de decir algo.
-Noa, soy Joe. ¿Cómo estás, bicho? Espero que bien. Te echo de menos. Llámame, ¿vale? O bueno... si no, ya te llamaré yo. Un beso. Hasta luego.
Colgó y lanzó el móvil a la otra punta del sofá. Continuaba odiándose. Era irremediable e inevitable, pero estaba hasta las trancas por ella.
* * *
-¿Joe? -Preguntó Noa, sonriente-. ¿Estás bien?
-Sí, sí. Sólo que me acabo de acordar de algunas cosas -se encogió de hombros y miró a Noa-. En fin, ¿adónde dices que quieres ir?
-Me da igual, sencillamente llévame por ahí. Quiero ver un poco la ciudad y sacar fotos -sacudió su cámara compacta con la mano y sonrió de nuevo.
-¿Has sacado muchas?
-Mmmm, unas cuantas -asintió y comenzó a mirarlas-. Tengo algunas muy buenas del desayuno. Te he pillado destrangis -rió armoniosamente y le enseñó una de las fotos, donde Joe salía con la boca llena.
-¡Serás mala! No la subas a ningún sitio, ¿eh?
-Tranquilo, serán para mi colección personal -le guiñó un ojo y, a continuación, le agarró del brazo, acercándose a él y caminando al mismo tiempo por las calles de Nueva York.
-Ni tan siquiera merezco una colección personal, Noa -negó con la cabeza y la miró. Ella le miró también, con esos ojos verdosos y tan brillantes, y sonriente, muy sonriente, como de costumbre. Él no pudo evitarlo y besó su frente, estrujándola con dulzura en un abrazo.
-Bueno, yo tengo muchas fotos nuestras -se encogió de hombros y le miró-. Me gusta conservarlas, me traen muchos recuerdos.
-Imagino -asintió con la cabeza-. Ven, vamos a dar una vuelta por aquí.
Sostuvo la mano de aquella chica y comenzó a caminar en dirección al Central Park. Ella se agarró de nuevo al brazo y sonrió de manera aún más amplia mientras acompasaba los pasos con los de su primo.
5 comentarios:
Bueno antes de que nada, decir que esto se echaba de menos, tus capítulos, pero me conformo con poder saber de ti misma, saber que estás bien. Sí, habrás pasado tus momentos malos, todos tenemos lo nuestro, no podemos estar siempre al gusto de todos, pero me alegra saber que se soluciana todo, poco a poco.
Una vez dicho esto, comencemos con el capítulo de hoy:
En primer lugar, Bryan no va a cambiar en toda la historia... es su naturaleza, nos gusta así y nadie quiere que cambie, ES BRYAN! En cambio, Harry tan relajado, sereno, tan, tan, tan achuchable!
Y respondiendo a la duda de ambos, sí, volverán a liarse.
Otro tema, Margaret y Denise, Denise y Margaret. Ahora lo tengo clarísimo, Noa es ADOPTADA!
Un problema menos que se quita Joe, ya no es su prima de sangre, aunque a los ojos del mundo lo sea, y por como han sido criados lo sean, moralmente ya pueden hacer lo que quieran.
Malo. Joe y Noa, juntos, solos, en el mismo lugar. Joe acabará loco, enfermo. Lo sé. Es algo que no tiene remedio, y algo que no sé muy bien si acabará bien...
Otro punto, se me hace muy, muy raro, ver a Nick con ese punto de vista, él, tan bueno y conservador, cuesta lo suyo imaginarlo. Su reacción sería algo así como: ¡QUÉ! ¡ESTAMOS LOCOS O QUÉ! ¡SOIS PRIMOS!
Es tan... ¿Nick? No tiene descripción, es único, aunque aquí me lo imagino hasta una vena cotilla.
Lo dije en el anterior Spoiler, creo que es un mensaje de contestador de los más original, y es tan monoso (llevo unos días bastante ñoña, así que siento que tengas que leer estas chorradas por mi parte).
Mi conclusión con el final de capítulo tengo que decirte: Joe me parece adorable aunque lo veo un personaje sufrido, no disfruta y se volverá loco de tanto darle al coco. Noa no me cae bien (de momento).
Tengo ganas de que llegue el personaje de Mila Kunis :)
Sigue Cris <3
Secundo a Marian, echaba mucho de menos que escribieras... pero se que has estado arriba y abajo y prefería saber de ti que otra cosa y tampoco quería presionar. Pero que sepas que en el fondo siempre pensaba en si volverías con la historia.
No se que decirte que no haya comentado antes, es que Joe y Noa son MUY monos. De verdad de la buena. Y este Nick me cae bien, me cae MUY bien... pero que no sirva de precedente. *me gusta*
Por cierto, Harry y Bryan son peores que los del Sálvame Deluxe... en serio. No se puede ir así por la vida, cotilleo arriba, cotilleo abajo, ¿o si? En realidad es taaaaan divertido. Me encantan. <3 Sobre todo Harry... es tan yo, di que si, dándole protagonismo al amor.
Ais, estoy ñoña, creo que vuelvo a tener fiebre. Te quiero Cris <3 Y sigue!
Aku se te ha extrañado un montón! Cuando he visto que habías actualizado aún no me lo creía O.O
La actu me ha encantado, me encantan los compañeros de Joe ^^ aunque las palabras de la madre de Noa me han dejado perpleja. Voy a especular un poco y voy a decir lo que pienso; Noa en realidad no es prima de sangre de Joe!! Ay... ojalà, aunque así no sé de quien puede ser hija, parece rollo de un mafioso o algo. (?)
A mi ya me parece bien que actualices cada dos-tres semanas si a ti te apetece, lo importante es que hagas esto por gusto =)
Un abrazo guapa* me alegra verte por aquí de nuevo ^^
Justo te iba a reclamar por esto ^^
Me encannnnnnnta, lo sabes,
y aunque ahora no tenga tanto tiempo como antes,
yatusabesh, te sigo leyendo.
Te quiero enana! ♥
ay ay ay ay ayyyyyyyy pero qué monos son!!! *_* Echaba de menos a estos dos...
Y Zipi y Zape... por favor, club de fans ya!!!! xDDDDD
(tarde... y escaso, lo se, pero una hace lo que puede con lo que tiene... xD)
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